Seis años después de su apertura, el Fondo de Indemnización de Víctimas de Plaguicidas (FIVP) sigue siendo, en Martinica, un dispositivo tan esperado como criticado. Creado por la ley de financiación de la Seguridad Social para 2020 y gestionado por la rama AT/MP, ofrece desde 2020 una vía de indemnización para los trabajadores agrícolas expuestos profesionalmente a productos fitosanitarios, incluida la clordecona, utilizada legalmente en las plantaciones de plátanos de las Antillas francesas de 1972 a 1993.
Un contaminante que atraviesa generaciones
Según Santé publique France, más del 90 % de la población adulta de Martinica y Guadalupe presenta rastros de clordecona en la sangre. La agencia sanitaria subraya además un vínculo entre la exposición y ciertas patologías, entre las que destaca el cáncer de próstata, cuya incidencia en Martinica se encuentra entre las más altas del mundo según los registros territoriales de cáncer. La molécula, ultraestable, persiste en los suelos durante varias décadas, incluso siglos.
Un sistema de indemnización considerado demasiado lento
El FIVP cubre, para los agricultores y trabajadores agrícolas, una lista de enfermedades profesionales reconocidas. Pero en el terreno, varias asociaciones de víctimas —incluidas Lyannaj pou dépolyé Matinik y la asociación de trabajadores agrícolas antillanos— denuncian plazos de instrucción que con frecuencia superan el año, expedientes rechazados por falta de pruebas de exposición décadas después de los hechos, y un ámbito de patologías indemnizables que aún se considera demasiado estrecho. Varias enmiendas parlamentarias han intentado, en los últimos dos años, ampliar este ámbito.
La cicatriz del sobreseimiento de 2023
El trauma judicial sigue siendo vivo. La investigación abierta en 2008 en el polo de salud pública del tribunal judicial de París se saldó, en enero de 2023, con un sobreseimiento pronunciado por el motivo principal de la prescripción de los hechos. La decisión provocó una ola de indignación en las Antillas, donde se vive como la negación de una responsabilidad colectiva del Estado, de las industrias y de las autoridades sanitarias. Se han presentado varios recursos; ninguno ha logrado, hasta la fecha, una revisión de esta decisión.
Un plan clordecona IV a medio camino
El cuarto «Plan clordecona» (2021-2027), dotado con más de 90 millones de euros para el período, financia acciones de investigación, descontaminación experimental, apoyo a los pescadores prohibidos de ciertas zonas y acompañamiento médico. A medio camino, el balance, presentado en mayo de 2026 ante el comité de pilotaje en Fort-de-France, muestra avances en la detección y cartografía de los suelos, pero una persistente decepción en la descontaminación efectiva, cuyas técnicas siguen siendo experimentales. Para las asociaciones martiniquesas, la pregunta sigue siendo: ¿cómo indemnizar dignamente, incluso cuando la contaminación, por su parte, continúa?





