La cuenta regresiva más angustiante de la década llega a su fin. El ultimátum lanzado el domingo por el presidente Donald Trump a Irán —reabrir el estrecho de Ormuz antes del martes por la noche bajo pena de «destrucciones masivas»— expira este 7 de abril de 2026 al final del día. Durante una conferencia de prensa celebrada el lunes en la Casa Blanca, Trump reiteró sus amenazas en términos de una brutalidad inédita, prometiendo «bombardear los puentes, las centrales eléctricas y todo lo que mantiene a este régimen en pie». Interrogado sobre el riesgo de cometer crímenes de guerra al atacar infraestructuras civiles, respondió que «no estaba preocupado». (Fuente: France 24, RTL, Les Échos)
La retórica presidencial ha provocado una conmoción diplomática mundial. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos recordó que «el ataque deliberado contra infraestructuras esenciales para la supervivencia de la población civil constituye una grave violación del derecho internacional humanitario». Varias organizaciones de derechos humanos, incluidas Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han instado a la administración estadounidense a retractarse de sus amenazas, advirtiendo que la destrucción de las redes eléctricas y los puentes sumiría a millones de iraníes en una crisis humanitaria catastrófica. (Fuente: ONU, Amnistía Internacional)
El ejército iraní respondió desestimando la «retórica arrogante» de Washington. En un comunicado difundido el martes por la mañana, el mando supremo de las fuerzas armadas iraníes afirmó que «la República Islámica no se doblega ante las bravatas de un presidente que confunde la diplomacia con un reality show». Teherán reiteró su posición: el estrecho de Ormuz solo se reabrirá a cambio de un alto el fuego permanente, la retirada de las fuerzas navales estadounidenses del golfo Pérsico y el levantamiento de las sanciones económicas. El jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria fue asesinado en un ataque israelí, según fuentes iraníes no confirmadas. (Fuente: RTL, Le Devoir)
Las capitales europeas multiplican los llamamientos a la moderación. El presidente francés Emmanuel Macron calificó la situación como «la más peligrosa desde la crisis de los misiles de Cuba» y propuso una mediación de la Unión Europea como complemento a los esfuerzos paquistaníes-egipcios-turcos. Berlín convocó al embajador estadounidense para expresar su «profunda preocupación» ante las amenazas contra infraestructuras civiles. El Reino Unido, atrapado entre su relación especial con Washington y sus obligaciones en materia de derecho internacional, adoptó una posición intermedia, pidiendo una «desescalada inmediata de todas las partes». (Fuente: Le Monde, Reuters)
Los analistas geopolíticos coinciden en una constatación: las próximas horas serán decisivas. Si el ultimátum expira sin acuerdo, las opciones van desde una intensificación masiva de los ataques estadounidenses —incluyendo potencialmente contra objetivos civiles— hasta una extensión del conflicto a todo el Golfo. El escenario más temido sigue siendo el de un ataque a las instalaciones petroleras iraníes, que provocaría un choque petrolero mundial comparable al de 1973. Los mercados ya anticipan lo peor: el Brent supera los 120 dólares, el oro alcanza nuevos máximos y los índices bursátiles mundiales continúan su caída. (Fuente: Bloomberg, CNBC)





