Eran aproximadamente las 2:40 de la madrugada del sábado 25 de abril de 2026, cuando los radares de la defensa aérea rumana detectaron una oleada de drones rusos aproximándose a la frontera. Los aparatos, Shahed-136 de diseño iraní fabricados bajo licencia en la planta de Alabuga (Tartaristán), tenían como objetivo los puertos ucranianos del brazo de Chilia, en particular Izmail y Reni, dos nodos vitales para la exportación de cereales. Dos Eurofighter Typhoon FGR4 de la Royal Air Force, en alerta permanente en la base rumana de Borcea como parte de la misión Enhanced Air Policing de la OTAN, fueron enviados en menos de ocho minutos. Momentos después, los pilotos británicos destruyeron dos drones sobre territorio ucraniano, una primicia histórica para un avión de la Alianza Atlántica.

Se supera un umbral operativo

Desde el inicio de la guerra en febrero de 2022, la OTAN siempre se había asegurado de limitar sus interceptaciones a su propio espacio aéreo. Polonia, en septiembre de 2025, había derribado una veintena de drones rusos que penetraron en su frontera, pero sin llegar a cruzar la línea ucraniana. Esta vez, según el Ministerio de Defensa británico, el enfrentamiento tuvo lugar "sobre territorio de Ucrania, a petición explícita de Kiev y basándose en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas", es decir, en el marco de una asistencia defensiva solicitada por un Estado soberano atacado. El matiz jurídico es considerable: Londres no reconoce haber "combatido a Rusia", sino haber "protegido a un socio".

El ataque masivo a los puertos del Danubio

Durante la noche, la aviación rusa lanzó 87 misiles y drones, según el balance publicado el domingo por la defensa aérea ucraniana, de los cuales 71 fueron interceptados. Los puertos del Danubio sufrieron la mayor parte del ataque. En Reni, incendios afectaron una terminal de cereales sin víctimas. En Izmail, una refinería de aceite de girasol fue parcialmente destruida. En la orilla rumana, en Galați, el Ministerio de Defensa confirmó haber recuperado fragmentos de un dron derribado, a unos 800 metros de viviendas. Fue esta proximidad a territorio aliado lo que desencadenó el scramble británico: la doctrina de la OTAN considera ahora que una amenaza dirigida hacia la zona fronteriza justifica una interceptación preventiva anticipada.

La reacción de Londres y el silencio de Moscú

El Primer Ministro británico elogió el sábado por la mañana el "profesionalismo y la sangre fría" de los pilotos de la RAF, al tiempo que insistía en el carácter "puramente defensivo" de la operación. El Ministro de Defensa, John Healey, precisó que "el Reino Unido no busca una escalada, pero no tolerará que drones armados amenacen a sus aliados y socios". En Bruselas, el Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, calificó la acción de "respuesta proporcionada y conforme al derecho internacional". Por parte rusa, el silencio fue total hasta el mediodía. El Kremlin solo publicó un breve comunicado sobre los ataques nocturnos, sin mencionar el enfrentamiento británico. Esta moderación recuerda la estrategia de Vladimir Putin tras el incidente polaco de septiembre de 2025: negarse a comentar en exceso para no validar el evento.

¿Hacia una nueva doctrina de interceptación aliada?

El incidente podría marcar un punto de inflexión. Varios aliados europeos -Francia, Alemania, Países Bajos- llevan meses reclamando una "burbuja de interceptación" que cubra el oeste de Ucrania, en particular la región de Leópolis y el corredor del Danubio. París ya ha desplegado discretamente Rafale en Rumanía en la base de Mihail Kogălniceanu; Berlín ha enviado seis Eurofighter a Polonia. Si la operación británica del 25 de abril no desencadena represalias rusas, podría convertirse en la jurisprudencia informal de una nueva fase del conflicto, donde la OTAN protege activamente el cielo ucraniano sin desplegar fuerzas terrestres. Para Kiev, esto supondría un alivio importante: Volodymyr Zelensky agradeció el sábado "el coraje del Reino Unido que demuestra que Europa defiende a Europa".

La opinión de la redacción

El enfrentamiento del 25 de abril es, sin duda, el acontecimiento militar más cargado simbólicamente desde el inicio de la invasión rusa. Por primera vez, un avión de combate aliado destruyó un vector ruso sobre suelo ucraniano, y lo hizo sin desencadenar una escalada inmediata, lo cual es en sí mismo un dato estratégico. Se pueden plantear tres lecturas. Primera lectura: Londres probó un umbral ante el cual sabía que Moscú sería incapaz de responder frontalmente, por falta de medios. Segunda lectura: es una decisión concertada en Bruselas, que anticipa la salida progresiva de Estados Unidos del dossier ucraniano y organiza una "europeización" silenciosa de la defensa aérea de Kiev. Tercera lectura, más preocupante: es el inicio de una lógica en la que cada ataque ruso será interceptado por la OTAN sobre Ucrania, hasta que un incidente grave -un Typhoon derribado, un misil ruso alcanzando suelo aliado- haga virar el conflicto hacia una nueva dimensión. Las tres hipótesis no se excluyen entre sí. Lo seguro es que la prudencia estratégica de la OTAN, que prevalecía desde febrero de 2022, acaba de ceder un escalón decisivo.

A recordar

- Noche del 24 al 25 de abril de 2026: dos Eurofighter Typhoon FGR4 despegados de Borcea (Rumanía).

- Dos drones rusos Shahed-136 derribados sobre territorio ucraniano: una primicia de la OTAN.

- Ataque masivo ruso a los puertos del Danubio: 87 vectores lanzados, 71 interceptados.

- Justificación británica: artículo 51 de la Carta de la ONU, a petición de Kiev.

- Silencio prolongado de Moscú; ninguna represalia rusa inmediata.

Fuentes:

- The Mirror — RAF fighter jets shoot down Russian drones over Ukraine, 25 de abril de 2026

- The Independent — RAF jets scrambled to threat of Russian drones on Nato border, 25 de abril de 2026

- Daily Record — Russian drones shot down by RAF fighter jets over Ukraine, 25 de abril de 2026

- Pravda UK — A British aircraft shot down a Russian drone over Ukrainian territory for the first time, 25 de abril de 2026