Son las 12 del mediodía de este domingo 26 de abril de 2026, cuando el Papa León XIV se asoma al balcón de la Basílica de San Pedro para la oración del Regina Coeli. Su voz, pausada, resuena en una plaza abarrotada. "La energía atómica solo debe utilizarse con fines pacíficos". La frase cae en el preciso instante en que, a 2.100 kilómetros de Roma, familias ucranianas y bielorrusas conmemoran en Slavutych los 40 años de la explosión del reactor nº 4 de la central Lénin de Chernóbil. El 26 de abril de 1986, a la 1:23 de la madrugada, un test de seguridad fallido hizo saltar la tapa del núcleo, liberando a la atmósfera una cantidad de radiactividad estimada en 400 veces la de Hiroshima. Cuatro décadas después, el recuerdo sigue vivo — y la advertencia, más actual que nunca.

El solemne llamamiento del Papa

En su alocución, retransmitida por Vatican News, el sucesor de Francisco hizo un llamamiento "a la responsabilidad de los Estados" y "a la memoria de las víctimas". León XIV, primer Papa estadounidense de la historia, elegido en mayo de 2025, insistió especialmente en la distinción entre el uso civil del átomo — "que puede ser un don, a condición de que esté regulado" — y cualquier forma de uso militar. Evocó a los "miles de liquidadores" enviados en 1986 al emplazamiento de la central, muchos de los cuales murieron en los meses o años siguientes a causa de la radiación. La ceremonia pontificia concluyó con un minuto de silencio, seguido de una oración en ucraniano, ruso y bielorruso — un gesto inusual, elogiado por varios diplomáticos.

Slavutych, ciudad de la memoria

En Slavutych, la ciudad construida después de la catástrofe para reubicar al personal de la central, las conmemoraciones reunieron a cerca de 3.000 personas. El alcalde Yuri Fomichev depositó una corona de flores ante la estela de los liquidadores, en presencia de representantes del gobierno ucraniano y de algunos diplomáticos extranjeros. El contexto es sombrío: Slavutych fue brevemente ocupada por las fuerzas rusas en marzo de 2022, y la central histórica de Chernóbil, bajo sarcófago desde 2017, se encuentra hoy bajo el control de la Agencia Estatal Ucraniana de Seguridad Nuclear tras varias alertas relacionadas con la guerra. Una delegación de Greenpeace realizó mediciones de radiactividad en la zona de exclusión, confirmando la estabilidad del confinamiento, obra realizada a gran coste por la comunidad internacional.

Zelenski: "El peligro sigue ahí"

En una declaración grabada y difundida el domingo por la mañana, Volodímir Zelenski aprovechó el aniversario para señalar la responsabilidad rusa. "Cuarenta años después de Chernóbil, es de nuevo Moscú quien lleva al mundo al borde de una catástrofe nuclear de origen humano", declaró, haciendo alusión a la central de Zaporiyia, el mayor emplazamiento nuclear de Europa, ocupado por el ejército ruso desde marzo de 2022. El presidente ucraniano recordó que los inspectores del OIEA presentes en el lugar habían señalado en repetidas ocasiones cortes de energía y maniobras militares en la proximidad inmediata de los reactores. La cuestión de una desmilitarización del emplazamiento, solicitada por Kiev y apoyada por la agencia de la ONU, sigue sin respuesta por parte de Moscú.

Una memoria que trasciende Ucrania

En todo el mundo se organizaron ceremonias para marcar el aniversario. En Bruselas, la Comisaria Europea de Energía publicó un comunicado recordando que "Europa debe sacar lecciones" de Chernóbil para regular el auge de la energía nuclear civil — un asunto reavivado desde el compromiso sobre los SMR (Small Modular Reactors) adoptado en marzo de 2026 por el Consejo de la UE. En Tokio, donde el recuerdo de Fukushima sigue igualmente presente, una marcha silenciosa reunió a varios miles de personas. En Estados Unidos, el Department of Energy publicó por primera vez una cronología desclasificada de las respuestas estadounidenses a la catástrofe soviética. En Minsk, en cambio, no se celebró ninguna ceremonia oficial — Bielorrusia, que recibió cerca del 70% de las precipitaciones radiactivas de 1986, se mantiene alineada con la posición rusa.

La opinión de la redacción

Cuarenta años después, Chernóbil no es solo una conmemoración: es un punto de referencia para pensar la relación contemporánea con la tecnología. La palabra del Papa León XIV, en su sencillez, evita la trampa del discurso moralizante: plantea una condición — la finalidad pacífica — como prerrequisito para cualquier uso del átomo. En un momento en que Europa y Estados Unidos relanzan sus sectores nucleares civiles, en que el Reino Unido ha anunciado una nueva generación de SMR, y en que la guerra en Ucrania proyecta una amenaza inédita sobre las centrales civiles, la voz del Vaticano recuerda una obviedad con demasiada frecuencia olvidada: la maestría técnica nunca exime de la responsabilidad ética. Chernóbil no solo contaminó un territorio; estableció, durante siglos, el precedente de una catástrofe tecnológica irreversible. Eso es, en el fondo, lo que hay que transmitir.

A retener

  • 26 de abril de 1986: explosión del reactor nº 4 de la central Lénin de Chernóbil (1:23 a.m.).
  • El Papa León XIV (primer Papa estadounidense) llama a un uso estrictamente pacífico del átomo.
  • Ceremonias en Slavutych, ciudad construida para el personal de la central.
  • Zelenski acusa a Moscú de amenazar la seguridad de Zaporiyia (ocupada desde marzo de 2022).
  • El sarcófago de confinamiento de Chernóbil, terminado en 2017, sigue estable según Greenpeace.

Fuentes: - Boursorama / AFP — Vaticano: 40 años después de Chernóbil, el Papa llama a usar la energía atómica con fines pacíficos, 26 de abril de 2026 - France 24 — Vaticano: 40 años después de Chernóbil, llamamiento del Papa, 26 de abril de 2026 - Crux — Pope remembers Chernobyl disaster, calls for responsible use of atomic energy, 26 de abril de 2026 - Times of India — Chernobyl anniversary: Zelenskyy accuses Russia of nuclear terrorism, 26 de abril de 2026