Es una decisión cuyo alcance estratégico supera con creces su aparente tecnicidad. El martes 19 de mayo de 2026 a última hora de la tarde, el Pentágono confirmó, a través de un alto funcionario citado por la AFP, que Estados Unidos había reducido su presencia en Europa de cuatro a tres brigadas de combate —una retirada equivalente a unos 4.000 soldados, que sitúa el dispositivo estadounidense a su nivel de 2021, antes de la invasión rusa de Ucrania. La noticia fue rápidamente retransmitida por France 24, Stars and Stripes y Euronews, que este miércoles 20 de mayo revela sus implicaciones más graves: según varios documentos internos consultados, Washington contempla reducir su compromiso con la OTAN «incluso en tiempos de guerra».

Del Cavalry a la parada brusca

La unidad en cuestión es la 2ª brigada blindada de la 1ª división de caballería, cuyo despliegue de nueve meses en Polonia, en el marco de la misión Atlantic Resolve, había sido anunciado y luego abruptamente cancelado la semana pasada. Los blindados Abrams que debían unirse al campamento de Trzebien nunca salieron de Texas. En Stuttgart, el cuartel general europeo de las fuerzas armadas estadounidenses reconoce una «reorganización», pero niega cualquier desvinculación profunda. En Varsovia, sin embargo, el ministerio de Defensa polaco habla de una «desagradable sorpresa» y ha solicitado, desde el lunes, explicaciones urgentes a través de los canales bilaterales.

El escenario revelado por Euronews

El documento más preocupante para los europeos es el revelado por Euronews este miércoles 20 de mayo. Se trata de una nota interna preparada por el Pentágono para la Casa Blanca, que detalla tres opciones de reducción de la postura estadounidense, de la más moderada a la más radical. La tercera opción —la que los redactores consideran «favorecida por la administración»— prevé la retirada progresiva de la totalidad de las fuerzas terrestres permanentes antes de 2028, un cierre parcial de la base aérea de Ramstein y, sobre todo, una revisión de la doctrina de compromiso en caso de conflicto. Concretamente, en caso de agresión contra un Estado miembro de la OTAN, Estados Unidos podría limitarse a un apoyo logístico y al mando nuclear, sin envío de tropas terrestres.

El embarazoso silencio del SACEUR

En Mons, en el cuartel general del Mando Aliado en Europa (SHAPE), el general estadounidense que comanda la OTAN —sucesor desde el año pasado del general Cavoli— se negó a hacer comentarios. Esta reserva, inusual para un puesto eminentemente político, dice mucho: según varias fuentes aliadas, el SACEUR no fue consultado antes de la cancelación del despliegue de la 2ª brigada. Esta ruptura de usos es considerada preocupante por los jefes de estado mayor europeos, quienes se reunirán de urgencia el viernes en Bruselas.

Bruselas, entre la indignación y la resignación

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intentó este miércoles minimizar el alcance de la retirada, recordando que la postura estadounidense sigue siendo «sustancial» con cerca de 80.000 militares en el continente. Sin embargo, insistió en la necesidad de que los europeos «aceleren el aumento de la capacidad» de sus propias fuerzas. Varias capitales le toman la palabra: Berlín confirmó ayer el encargo de un centenar de Leopard 2 adicionales, París acelera la producción de los cañones Caesar, Varsovia mantiene su objetivo de 300.000 hombres uniformados en 2027. La Comisión Europea, por boca de Kaja Kallas, evocó «una nueva etapa, dolorosa pero necesaria, en el camino hacia la soberanía de defensa europea».

Moscú observa, Kiev se preocupa

En Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, celebró «una bienvenida normalización», aunque se abstuvo de cualquier triunfalismo oficial. En Kiev, en cambio, la noticia es recibida con gran preocupación. El ministro de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, recordó que la ayuda militar estadounidense, aunque distinta del dispositivo de la OTAN, se basa en la misma cadena logística. Una reducción de la presencia estadounidense en Europa «ralentizaría mecánicamente el ritmo de entrega de municiones y piezas de repuesto», teme, incluso cuando el alto el fuego de Estambul del 6 de mayo sigue siendo frágil.

La cuestión británica y turca

Dos países actúan como amortiguadores. El Reino Unido, que sigue siendo el pilar militar europeo dentro de la Alianza, confirmó que mantendrá su presencia en Estonia al menos hasta 2028 y que estudia el envío de un escuadrón adicional de Typhoon a Polonia. Turquía, el segundo ejército de la OTAN en efectivos, aprovecha la secuencia para reposicionarse: Ankara indicó que propondrá, durante la próxima cumbre de la Alianza en La Haya en junio, una revisión de la clave de reparto de las contribuciones militares, lo que le daría un mayor peso político.

La opinión de la redacción

No debemos engañarnos: esta retirada no es un ajuste técnico, es el inicio de un cambio de paradigma. Desde 1949, la seguridad colectiva de los europeos se basa en un postulado implícito: América vendrá. Lo que Donald Trump está escribiendo en las notas del Pentágono es que este postulado ya no está garantizado. Para los europeos, solo hay dos caminos: seguir engañándose o tomar nota e invertir masivamente en una defensa autónoma. La primera opción conduce, en diez años, a la vasallaje. La segunda costará entre 800 mil millones y 1.200 mil millones de euros de aquí a 2035, según el Centro de Estudios Estratégicos de Bruselas. El martes 19 de mayo de 2026 quedará, sin duda, como una de esas fechas clave que los historiadores identifican mucho después de los contemporáneos.

A retener

- Martes 19 de mayo de 2026: el Pentágono confirma la reducción de cuatro a tres brigadas en Europa, regresando al nivel de 2021.

- Unidad afectada: 2ª brigada blindada de la 1ª división de caballería, despliegue polaco cancelado.

- Euronews revela un proyecto de reducción duradera del compromiso estadounidense, incluso en tiempos de guerra.

- 80.000 militares estadounidenses permanecen estacionados en el continente, pero la trayectoria es descendente.

- Reacción europea: aceleración del aumento de la capacidad en Berlín, París, Varsovia; cumbre de La Haya en junio.

- Kiev teme un efecto colateral en la cadena logística de ayuda militar a Ucrania.