Bastó una noche para descarrilar la secuencia diplomática más prometedora desde el inicio del conflicto. El sábado 25 de abril de 2026, Abbas Araghchi, ministro de Asuntos Exteriores iraní, y su homólogo pakistaní Ishaq Dar habían preparado el terreno en Islamabad para una tercera ronda de conversaciones indirectas entre Teherán y Washington. El domingo 26 por la mañana, France 24 confirmó que los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner – considerados como posibles mediadores – habían cancelado su viaje a Islamabad, oficialmente por razones de seguridad tras el incidente del Washington Hilton. Según Bloomberg, que cita varias fuentes concordantes del Pentágono y del Departamento de Estado, la verdadera causa sería política: la administración Trump no habría querido ser percibida como "debilitada" al día siguiente de un intento de atentado.
Una mediación pakistaní frágil
Es el mariscal Asim Munir, jefe del Estado Mayor del Ejército pakistaní y verdadero hombre fuerte del país, quien dirige desde hace tres semanas la mediación entre Washington y Teherán. Islamabad, que comparte 909 kilómetros de frontera con Irán y mantiene una relación pragmática con Estados Unidos desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, ocupa una posición excepcional: la de un actor escuchado por ambas partes. El Primer Ministro Shehbaz Sharif recibió personalmente a Abbas Araghchi el viernes 24 de abril, en la residencia oficial de la Prime Minister House de la capital. El formato previsto – dos salas, dos delegaciones, un mediador pakistaní yendo y viniendo – se parecía mucho al de las conversaciones de Viena sobre el nuclear en 2021-2022. Es precisamente este esquema el que hoy está suspendido.
Teherán mantiene la firmeza
Por el lado iraní, el portavoz del gobierno redobló la prudencia. "No está prevista ninguna reunión directa", martilleó el domingo por la mañana el portavoz gubernamental, reafirmando que Irán "no aceptaría ninguna negociación bajo amenaza". Ali Larijani, expresidente del Parlamento y consejero del Líder Supremo, calificó la cancelación estadounidense de "señal hostil". El objetivo para Teherán es triple: obtener un levantamiento parcial de las sanciones dirigidas al petróleo, hacer reconocer su derecho al enriquecimiento civil y vincular la prolongación de la tregua israelo-libanesa a un marco regional más amplio. Ninguno de estos tres objetivos avanza en este momento.
Los mercados se preocupan
En Singapur, el crudo Brent abrió el domingo por la noche con una subida del 2,4 %, hasta los 89,30 dólares el barril, en un contexto de anticipación de un bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 25 % del petróleo marítimo mundial. Bloomberg publicó el domingo por la mañana una nota de análisis que revisa a la baja en 0,3 puntos las previsiones de crecimiento mundial para 2026, ahora en el 2,7 %. La Reserva Federal, que debe reunirse el miércoles 29 de abril, se espera ahora que adopte una postura expectante: la subida de los precios de la energía limita sus márgenes de maniobra sobre los tipos de interés directores. En París, el CAC 40 – que ya había cedido un 1,8 % el viernes 24 de abril – debería reabrir el lunes bajo tensión.
El escenario de un atasco
Los diplomáticos europeos presentes en Islamabad mencionan a medias tintas el riesgo de un "atasco a la libanesa": un alto el fuego mantenido sobre el terreno pero ninguna negociación política de fondo. Para Bruselas, esta hipótesis es la peor posible: prolonga la incertidumbre, debilita las cadenas de suministro energético e impide cualquier reconstrucción en Líbano. El Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores anunció el domingo por la noche una reunión de emergencia del Consejo de Asuntos Exteriores el martes 28 de abril en Bruselas, con en el orden del día la cuestión de una posible mediación europea como complemento del canal pakistaní. Por parte de Pekín, que sigue el asunto de cerca, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino se declaró "disponible para contribuir a cualquier iniciativa pacífica".
La opinión de la redacción
La cancelación del viaje de Steve Witkoff y Jared Kushner a Islamabad marca, en este momento, un fracaso – al menos táctico – de la secuencia diplomática iniciada por Donald Trump a principios de mes. Es difícil saber si la causa real es de seguridad (el incidente del Washington Hilton) o política (el miedo a parecer débil tras la evacuación presidencial). En ambos casos, la señal enviada a Teherán es desastrosa: la diplomacia estadounidense parece rehén de su propio teatro interior, incapaz de mantener un calendario que ella misma fijó. Queda la esperanza, tenue, de una reactivación por el canal pakistaní. Asim Munir tiene lo necesario para ello: una autoridad indiscutible en Islamabad, un diálogo continuo con Teherán y una relación correcta con la administración Trump. Pero la ventana se cierra: si nada cambia esta semana, el riesgo de un regreso de las hostilidades – abiertas o larvadas – en torno a Ormuz vuelve a ser el escenario central. Y con él, una onda de choque económica para Europa y Asia.
A recordar
- Steve Witkoff y Jared Kushner cancelan su viaje a Islamabad (oficialmente: seguridad).
- Abbas Araghchi mantiene su visita, recibido por Ishaq Dar y el mariscal Asim Munir.
- Irán: "no está prevista ninguna reunión directa" con Estados Unidos.
- Brent a 89,30 $ el barril, +2,4 % en la apertura asiática del domingo por la noche.
- Bloomberg revisa a la baja el crecimiento mundial 2026 (2,7 %, -0,3 pt).
Fuentes: - France 24 — Middle East war live: Iran's FM to return to Pakistan as US envoys cancel visit, 26 de abril de 2026 - Bloomberg — US-Iran Peace Talks Stall as Blockade Disrupts Oil Flows, 26 de abril de 2026 - NPR — Trump doubts shooter motivated by Iran war as peace talks on hold, 26 de abril de 2026 - Ouest-France — Guerre au Moyen-Orient : la délégation iranienne repart à Islamabad, 26 de abril de 2026





