A pocos días del inicio de la Copa del Mundo de 2026, la tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán se desborda al campo de fútbol. Aunque los jugadores iraníes finalmente obtuvieron sus visados para pisar suelo estadounidense, una parte importante del personal y el presidente de la federación iraní siguen bloqueados en las puertas de Estados Unidos. Teherán lo ve, sin rodeos, como un «trato discriminatorio» contrario a las obligaciones de Estado anfitrión impuestas por la FIFA a Washington.

Jugadores autorizados, personal técnico parcialmente excluido

El viernes 5 de junio, el embajador estadounidense en Turquía, Tom Barrack, y el Departamento de Estado confirmaron que los futbolistas iraníes y el «personal de apoyo necesario» habían recibido sus visados para disputar los tres partidos de la primera ronda en suelo estadounidense. La fórmula, cuidadosamente elegida, sin embargo, sugería que parte de las solicitudes quedarían sin respuesta.

La agencia iraní Fars matizó inmediatamente el anuncio oficial: a más de una decena de miembros del personal de apoyo —preparadores físicos, médicos, fisioterapeutas, analistas de vídeo— se les denegó la entrada al territorio estadounidense. Más emblemático aún, Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní de Fútbol y ex comandante de la Guardia Revolucionaria, no obtuvo visado. Su perfil —en la intersección del deporte y el aparato de seguridad iraní— explica en parte la decisión de Washington, sin por ello hacerla digerible para Teherán.

Teherán habla de «discriminación intencional»

La reacción iraní no se hizo esperar. La embajada de Irán en Turquía publicó el sábado 6 de junio un mensaje mordaz en X, calificando las denegaciones de «el más alto nivel de trato discriminatorio intencional» y reprochando a Washington que minimice la verdadera magnitud de los bloqueos.

> *«¿Por qué no dicen que se han denegado los visados a gran parte del personal directivo y de apoyo, a consejeros técnicos y a otras personas que forman parte integral del equipo nacional?»* — Embajada de Irán en Turquía

Irán también denuncia una violación de las obligaciones de Estado anfitrión impuestas a Washington por la FIFA, cuyos reglamentos garantizan en principio un acceso no discriminatorio a todas las delegaciones participantes. Este argumento, jurídicamente sólido, sitúa a la federación internacional en una posición delicada que le resultará difícil eludir hasta el inicio del torneo.

Un contexto regional explosivo

Esta crisis de visados se enmarca en un contexto regional particularmente tenso. La participación iraní en el Mundial de 2026 ha sido amenazada varias veces desde los ataques israelíes-estadounidenses en territorio iraní el 28 de febrero de 2026. Estas operaciones, seguidas de represalias iraníes contra la base de Bandar Abbas y varios objetivos regionales, ya habían obligado a la Team Melli a trasladar su campamento base de Tucson, Arizona, a Tijuana, México, por falta de garantías suficientes por parte estadounidense.

El equipo se encuentra actualmente en Turquía para la fase final de su preparación. Debe viajar a España este sábado antes de volar a México, donde se espera que llegue el domingo para finalizar su instalación. Este itinerario —Teherán, Estambul, Madrid, Tijuana— resume por sí solo la diplomacia de contención que la federación iraní se ve obligada a organizar.

La FIFA bajo presión

La situación coloca a la FIFA en una posición política incómoda. La entidad mundial se ha mostrado hasta ahora prudente, asegurando estar «en contacto regular» con todas las federaciones implicadas sin pronunciarse públicamente sobre las denegaciones de visados. Irán incluso intentó, en marzo, negociar el traspaso puro y simple de sus partidos a México —solicitud que la FIFA había rechazado, alegando que el mapa de los estadios del Mundial se había acordado y comunicado con más de dos años de antelación.

El Mundial de 2026 comienza el 11 de junio. Irán se enfrentará a sus rivales de grupo en estadios estadounidenses, con un cuerpo técnico amputado y un presidente de federación en tierra. Para los aficionados iraníes, que recuerdan el honorable recorrido de la Team Melli en 2018 y 2022, la sensación es la de una competición que se juega de entrada con efectivos reducidos, no en el campo, sino entre bastidores.

A destacar

- Los jugadores iraníes han obtenido sus visados estadounidenses, pero se les ha denegado la entrada a más de una decena de miembros del personal.

- Mehdi Taj, presidente de la Federación Iraní y ex comandante de la Guardia Revolucionaria, no ha recibido visado.

- La embajada de Irán en Turquía denuncia un «trato discriminatorio intencional».

- El equipo ha establecido su campamento base en Tijuana, México, desde los ataques israelíes-estadounidenses del 28 de febrero de 2026.

- La FIFA, garante de las obligaciones de Estado anfitrión, aún no se ha pronunciado públicamente.

- El Mundial de 2026 comienza el 11 de junio.