A los climatólogos no les gustan los umbrales redondos. Saben que el planeta no cruza una línea fina a +1,5 °C como se cruza un peaje: la media mundial es una magnitud estadística, suavizada en ventanas largas, y las variaciones anuales pueden depender tanto de fenómenos climáticos transitorios (El Niño, La Niña) como de la tendencia subyacente. Y sin embargo, la cifra publicada en mayo de 2026 por el observatorio europeo Copernicus dio la vuelta al mundo: por segundo año consecutivo, la temperatura media global se mantuvo por encima de +1,55 °C con respecto al período preindustrial 1850-1900.

Lo que dice la ciencia, lo que queda por confirmar

El Acuerdo de París de 2015 fijó el objetivo de «contener el aumento de las temperaturas muy por debajo de 2 °C, y proseguir los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C». El umbral de 1,5 °C nunca ha sido un umbral anual, sino un umbral a largo plazo —típicamente una media móvil de veinte años. Por eso, la comunidad científica, con el IPCC a la cabeza, se mantiene prudente antes de declarar el umbral superado en el sentido del Acuerdo.

Pero la mecánica es ahora difícil de revertir. El informe de síntesis intermedio del IPCC, publicado en mayo de 2026, considera que es ahora probable (>66 %) que la media móvil 2020-2040 alcance los 1,5 °C en la primera mitad de la década de 2030, salvo en un escenario de reducción drástica y sincronizada de las emisiones —escenario que los compromisos actuales (NDC revisadas en la COP29 de Belém) no permiten.

Las cifras clave del clima 2026

  • +1,55 °C: anomalía de temperatura media mundial 2025-2026 (Copernicus).
  • 425 ppm: concentración media de CO₂ en la atmósfera, en aumento continuo.
  • −12 %: superficie media anual de banquisa ártica con respecto a 1981-2010.
  • 15 %: desaceleración estimada de la circulación AMOC (corriente Atlántica) en 70 años.
  • 63 millones de hectáreas quemadas en 2025 en los bosques boreales y tropicales, récord histórico.
  • 2,3 millones: número de personas desplazadas por catástrofes climáticas en 2025 (ACNUR).
  • 1.850 millones de $: inversiones mundiales en la transición energética en 2025 (BloombergNEF).

Los indicadores que realmente preocupan a los climatólogos

Detrás de la media global, tres indicadores concentran la atención. Primer indicador: la banquisa ártica de verano. El mínimo de 2025 fue el segundo más bajo jamás registrado, y las proyecciones revisadas sugieren un Ártico potencialmente libre de hielo en verano ya en la década de 2030, frente a 2050 en las estimaciones anteriores.

Segundo indicador: la circulación de retorno meridional del Atlántico (AMOC). Varios estudios publicados en 2024-2025 —especialmente en *Nature* y *Science Advances*— convergen en una desaceleración mucho más marcada de lo esperado, con consecuencias potencialmente importantes en el clima europeo, los regímenes de lluvias en África Occidental y la elevación del nivel del mar en la costa este americana.

Tercer indicador: los mega-incendios. La temporada 2025 batió el récord absoluto, con 63 millones de hectáreas quemadas en total —Siberia, Canadá, Amazonía, Indonesia. Los incendios ya no son solo una consecuencia del calentamiento: se están convirtiendo en un acelerador, debido a las masivas emisiones de CO₂ que liberan.

La adaptación ocupa (finalmente) su justo lugar

La novedad de 2026 es que la adaptación deja de ser el pariente pobre de la política climática. La COP30 de Belém, en noviembre de 2025, acordó la duplicación del *Fondo de Adaptación* para los países del Sur, y varias grandes capitales —Singapur, Róterdam, Barcelona, Bangkok— han publicado planes decenales cuantificados para hacer frente al aumento del nivel del mar, las olas de calor y la escasez de agua. En Francia, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) versión 2025-2030 establece una trayectoria de referencia de +4 °C para las infraestructuras de larga vida útil. Un cambio de paradigma: Francia ya no solo planifica para limitar el calentamiento, sino que también planifica para sobrevivir a él.

«Hemos dejado de debatir la realidad del calentamiento. Ahora debatimos su velocidad, sus etapas, y la rapidez con la que podremos adaptarnos. Es otra conversación.» — *Valérie Masson-Delmotte, climatóloga, durante la COP30 de Belém, noviembre de 2025.*

Para recordar

  • +1,55 °C: media 2025-2026, segundo año consecutivo por encima de 1,5 °C.
  • El umbral de París sigue definido como una media a largo plazo, pero su superación duradera es ahora probable en la década de 2030.
  • Tres indicadores críticos: banquisa ártica, AMOC, mega-incendios.
  • COP30 de Belém: duplicación del Fondo de Adaptación.
  • El PNACC francés versión 2025-2030 planifica una trayectoria de +4 °C para las infraestructuras.
  • La adaptación ya no es un complemento de la mitigación: se convierte en su contraparte obligatoria.