En una abarrotada sala Lamartine, la comisión de finanzas de la Asamblea Nacional recibió, este miércoles 20 de mayo de 2026 a las 9:30 a.m., al candidato de Emmanuel Macron al puesto de gobernador del Banco de Francia. Emmanuel Moulin, de 56 años, ex secretario general del Elíseo y durante mucho tiempo director del Tesoro, llegó solo, con una carpeta bajo el brazo, para responder durante casi tres horas a las preguntas de los diputados. Por la tarde, le tocó el turno a la comisión de finanzas del Senado, presidida por Claude Raynal, para auditarlo. Dos votaciones decisivas, previstas para el final del día, debían permitir —o impedir— su nombramiento como sucesor de François Villeroy de Galhau, en el cargo desde 2015.

Una trayectoria que cristaliza las sospechas

La candidatura de Moulin no es baladí. Es uno de los consejeros más cercanos del jefe de Estado desde 2017, brevemente ministro delegado encargado de las cuentas públicas en 2024, y luego mano derecha de Alexis Kohler en el Elíseo. Precisamente esta cercanía ha provocado una protesta multipartidista, desde la Agrupación Nacional hasta el grupo ecologista, pasando por una parte de Los Republicanos. El martes 19 de mayo, varios parlamentarios habían evocado públicamente una «elección complaciente», recordando que el Banco de Francia forma parte del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo y que la independencia de su titular es un principio tanto constitucional como convencional.

«Seré un hombre libre»

El candidato lo había anticipado. Desde su declaración inicial, martilló la fórmula que sirvió de hilo conductor a su audiencia: «Seré un hombre libre al frente del Banco de Francia». Según los informes de la comisión, Moulin recordó que, en varias ocasiones a lo largo de su carrera, había defendido ante el ejecutivo posiciones impopulares —notablemente durante la crisis energética de 2022 y en el momento de la elaboración del programa de estabilidad 2024. También citó, como garantía estatutaria, el mandato de seis años no renovable, el procedimiento de revocación previsto en el artículo 14.2 de los estatutos del SEBC y la separación orgánica con Bercy.

La mayoría cualificada de tres quintas partes

El procedimiento previsto en el artículo 13 de la Constitución exige que los votos negativos sumados de ambas comisiones no alcancen las tres quintas partes de los sufragios emitidos para validar el nombramiento. En el Palacio Borbón, las posiciones eran conocidas: la mayoría presidencial, Los Republicanos y Horizontes debían votar a favor; la izquierda unida y el RN debían votar en contra. En el Senado, más difícil de anticipar, la comisión cuenta con 49 miembros, incluyendo una mayoría de senadores del LR a menudo inclinados a aprobar las elecciones presidenciales en materia monetaria. A las 6 p.m., la suma de ambas votaciones dejaba pocas dudas sobre el resultado: Moulin superaría el umbral, pero por una estrecha mayoría, sin el consenso que había obtenido su predecesor en 2015.

¿Qué rumbo para el Banco de Francia?

Más allá del hombre, lo que se cuestiona es el rumbo. Interpelado sobre la coyuntura, Moulin confirmó su lectura ortodoxa: necesidad de proseguir la consolidación presupuestaria francesa, vigilancia sobre la trayectoria de la deuda pública, ahora superior al 116 % del PIB, y apoyo a la estrategia del BCE de mantener el tipo de depósito en 1,75 % mientras la desinflación no esté anclada de forma duradera. Sobre la regulación, dijo querer reforzar la supervisión de los neobancos y las plataformas de criptomonedas, tras los episodios de tensión del invierno de 2025. Sobre la innovación, confirmó su compromiso de finalizar el despliegue del euro digital en zona de prueba, previsto para el cuarto trimestre de 2026.

Una sucesión sensible

François Villeroy de Galhau dejará oficialmente sus funciones el 30 de mayo, después de once años marcados por el estallido de la pandemia, la guerra en Ucrania, el choque inflacionario de 2022-2023 y la secuencia de tensiones en Oriente Medio desde 2025. Su estatura europea —es uno de los decanos del Consejo de Gobierno del BCE— deja a su sucesor un puesto prestigioso pero expuesto. El Banco de Francia emplea a cerca de 9.500 personas, supervisa 760 entidades de crédito y gestiona las reservas de oro de Francia, el segundo stock mundial después de Estados Unidos. Las decisiones del próximo gobernador pesarán inmediatamente sobre las condiciones de financiación del Estado y de las empresas.

Una oposición que no se rinde

Al término de la audiencia, varios diputados anunciaron que acudirían al Tribunal de Justicia de la Unión Europea en caso de duda sobre la independencia funcional del futuro gobernador —un procedimiento rarísimo pero jurídicamente abierto. Por parte sindical, las organizaciones representativas del personal del Banco han solicitado una reunión rápida para abordar la trayectoria de las plantillas y la modernización de los servicios. El clima, comparado con la serenidad que rodeó el nombramiento de Christian Noyer en 2003, ilustra hasta qué punto la institución se ha convertido, en veinte años, en un objeto político por derecho propio.

La opinión de la redacción

El nombramiento de Emmanuel Moulin, si se confirma, será el más políticamente cargado desde 1993. En el fondo, su perfil —sólido, experimentado, familiarizado con los arbitrajes europeos— no tiene nada de escandaloso: es, en muchos aspectos, el candidato técnicamente mejor preparado para retomar la Rue de la Vrillière. Pero en democracia, la percepción cuenta tanto como la competencia: confiar el Banco Central a un hombre que salió, hace dieciocho meses, del despacho presidencial plantea un problema de imagen que las instituciones europeas no podrán ignorar indefinidamente. A Moulin le corresponde ahora transformar esta sospecha inicial en una autoridad incuestionable. Este será el desafío de sus próximos seis años.

A retener

- Miércoles 20 de mayo de 2026: Emmanuel Moulin comparece por la mañana en la Asamblea, por la tarde en el Senado.

- El candidato, ex secretario general del Elíseo, sucedería a François Villeroy de Galhau a partir del 30 de mayo.

- Promesa repetida: «Seré un hombre libre» al frente del Banco de Francia.

- Votación bajo el procedimiento del artículo 13 de la Constitución, validación por defecto de los tres quintos negativos.

- Rumbo confirmado: ortodoxia presupuestaria, apoyo al BCE, despliegue del euro digital a finales de 2026.

- Crítica multipartidista sobre la independencia, desde el RN hasta la izquierda, pasando por una parte de los LR.