« Los hombres y las mujeres no pueden ser amigos, porque el sexo siempre se inmiscuye. » La frase de Billy Crystal en Cuando Harry conoció a Sally (1989) resume un prejuicio muy arraigado. Sin embargo, los datos científicos dibujan un panorama mucho más matizado. Según un estudio realizado por el instituto Maes entre 1.000 belgas, publicado en abril de 2026, casi 4 de cada 5 personas (79%) creen que una amistad estrictamente platónica entre un hombre y una mujer es totalmente posible. Una cifra que testimonia una importante evolución social: la mezcla profesional, universitaria y social ha modificado profundamente las dinámicas relacionales en una generación.

Sin embargo, la investigación en psicología evolutiva aporta una perspectiva más contrastada. Los trabajos de April Bleske-Rechek, profesora de psicología en la Universidad de Wisconsin-Eau Claire, han puesto de manifiesto una asimetría persistente: en sus estudios publicados entre 2012 y 2016, que abarcan a más de 400 adultos, los hombres declaran significativamente más a menudo sentir atracción por sus amigas que a la inversa. Esta asimetría perceptiva atraviesa todas las franjas de edad y pone en duda la idea de una amistad perfectamente simétrica. « Los hombres sobreestiman el interés romántico de sus amigas, mientras que las mujeres subestiman el de sus amigos », resume Bleske-Rechek en sus conclusiones.

En Francia, la psicóloga clínica Catherine Aimelet-Périssol subraya que la amistad hombre-mujer se basa en tres pilares fundamentales: la transparencia, el respeto de los límites y la comunicación honesta. « El problema no es la atracción puntual —es natural— sino la capacidad de reconocerla sin dejar que destruya la relación », explica. Los terapeutas de pareja observan, además, que las amistades mixtas se vuelven particularmente sensibles cuando uno de los dos miembros de la pareja está en una relación. Según una encuesta del IFOP de 2023, el 42% de los franceses reconocen que la amistad hombre-mujer genera tensiones en su relación de pareja.

Las neurociencias aportan una luz complementaria. La oxitocina, a menudo llamada la «hormona del apego», se libera durante interacciones sociales profundas —ya sea de amistad o de amor—. El cerebro no siempre distingue claramente las dos formas de apego, lo que puede explicar esta zona gris emocional que muchas personas experimentan. Robin Dunbar, antropólogo en Oxford y autor de la teoría de los 150 amigos, señala que las amistades mixtas suelen ocupar los círculos intermedios de nuestra red social, ni tan íntimas como nuestros 5 allegados más cercanos, ni tan periféricas como simples conocidos.

En definitiva, la ciencia no se pronuncia de forma binaria. La amistad hombre-mujer es posible, frecuente y a menudo enriquecedora, pero viene acompañada de una complejidad emocional específica que ni hombres ni mujeres deben subestimar. Los sociólogos observan que las generaciones nacidas después de 2000, acostumbradas a una mezcla natural desde la infancia, reportan menos malestar en las amistades mixtas, un signo de que las normas culturales evolucionan más rápido que nuestros reflejos biológicos. Fuentes y enlaces: - Estudio Maes — DH/Les Sports+, abril 2026 - Bleske-Rechek, A. et al. (2012) — Benefit or Burden? Attraction in Cross-Sex Friendship - Bleske-Rechek, A. et al. (2016) — Sex Differences in Young Adults' Attraction - La amistad hombre-mujer sigue interrogando a la psicología — Psychologie-positive.com - Dunbar, R. (2021), *Friends: Understanding the Power of our Most Important Relationships*, Little, Brown - Le Nouvel Économiste — ¿Es posible la amistad hombre-mujer?