El turismo espacial ha tenido sus primeras realizaciones concretas, pero sigue siendo un sector embrionario en 2026. SpaceX ha realizado las misiones Inspiration4 (2021) y Polaris Dawn (2024), enviando civiles a la órbita terrestre. Blue Origin ofrece vuelos suborbitales de unos pocos minutos con New Shepard, a un costo de entre 200.000 y 300.000 dólares por billete.

El proyecto más ambicioso de hotel espacial es la Voyager Station, impulsado por Above: Space Development Corporation (anteriormente Orbital Assembly Corporation). Este proyecto prevé una estación en órbita a 400 km de altitud con gravedad artificial por rotación. Sin embargo, en 2026, el proyecto sigue en fase conceptual y no se ha confirmado un calendario de construcción firme.

SpaceX trabaja en Starship, el lanzador más grande jamás diseñado, que podría reducir significativamente el costo de acceso a la órbita. Un vuelo de Starship podría transportar teóricamente a varias decenas de pasajeros, haciendo el turismo orbital más accesible a largo plazo. Sin embargo, Starship aún se encuentra en fase de pruebas.

Virgin Galactic realizó sus primeros vuelos comerciales suborbitales en 2023, pero ha suspendido sus operaciones para desarrollar un nuevo vehículo, el Delta Class, previsto para 2026. Los billetes se vendían a 450.000 dólares para un vuelo de pocos minutos que alcanzaba la frontera del espacio (80 km de altitud).

El «Overview Effect» —el cambio de perspectiva emocional que experimentan los astronautas al ver la Tierra desde el espacio— es confirmado por los pasajeros civiles. William Shatner (Star Trek), pasajero de Blue Origin en 2021, describió una experiencia «profundamente emotiva».

Los desafíos siguen siendo importantes: costos prohibitivos, riesgos de seguridad, impacto ambiental de los lanzamientos y ausencia de un marco legal internacional completo para el turismo espacial comercial. El mercado se estima en unos pocos miles de millones de dólares, lejos de las proyecciones optimistas de 100 mil millones que circulan.