Desde principios de 2026, Francia registra un aumento del 12 % en los procedimientos colectivos en comparación con el ejercicio anterior, según datos del Consejo Nacional de Secretarios Judiciales de los Tribunales de Comercio. Detrás de estas estadísticas, miles de empresas —PYMES, ETI y grandes grupos— atraviesan momentos cruciales en los que la calidad del acompañamiento jurídico en derecho de los negocios marca la diferencia entre la desaparición pura y simple y un verdadero renacimiento económico. El despacho Mac Mahon Avocats, cuyas oficinas se encuentran en la avenue Mac-Mahon en el distrito 17 de París, encarna esta creciente especialización del colegiado francés en reestructuración y apoyo a empresas en dificultades. Sus tres socios —Laurent Cazals, Driss Falih y Harold Vandamme— suman más de veinte años de experiencia en esta exigente disciplina, interviniendo tanto en la fase previa, en la prevención de crisis, como en la posterior, en su resolución judicial.

El derecho de las empresas en dificultades se basa en Francia en un arsenal jurídico particularmente sofisticado, estructurado en torno al Libro VI del Código de Comercio. El procedimiento de conciliación, herramienta de prevención confidencial, permite negociar con los acreedores bajo la égida de un conciliador designado por el presidente del tribunal. A continuación, se encuentran el procedimiento de salvaguardia —introducido por la ley del 26 de julio de 2005 y reforzado por la ordenanza del 15 de septiembre de 2021 que transpone la directiva europea «Restructuración e insolvencia»—, el concurso de acreedores y la liquidación judicial. Cada uno de estos mecanismos responde a una etapa precisa de dificultad: el procedimiento de salvaguardia se dirige a las empresas que aún no están en cese de pagos, mientras que el concurso de acreedores está dirigido a aquellas cuyo pasivo exigible excede el activo disponible pero cuyo saneamiento sigue siendo posible.

La reestructuración financiera constituye el segundo pilar de esta disciplina. Engloba la renegociación de la deuda bancaria, las operaciones de cesión de fondos de comercio o de ramas de actividad, los planes de continuación, los protocolos de conciliación homologados y la financiación en dinero nuevo (money new). En 2025, los tribunales de comercio franceses homologaron 4.200 protocolos de conciliación —un récord histórico que atestigua la creciente madurez del tejido empresarial frente a las herramientas de prevención. En este contexto, los abogados especializados desempeñan un papel de interfaz estratégica entre la empresa, sus acreedores, los órganos del procedimiento (administrador judicial, síndico judicial) y la jurisdicción comercial.

El litigio de negocios constituye el tercer pilar de esta experiencia. Acciones de imputación de pasivo, responsabilidad de los dirigentes en virtud del artículo L. 651-2 del Código de Comercio, impugnación de créditos, recursos contra las sentencias de apertura o los planes aprobados por el tribunal, litigios sobre garantías y garantías reales y personales: cada procedimiento genera un volumen creciente de litigios que requieren una pericia técnica impecable. En 2025, la acción de responsabilidad por insuficiencia de activo dio lugar a más de 1.800 decisiones, lo que ilustra tanto la complejidad como la frecuencia de este tipo de litigio. El escrupuloso respeto del secreto profesional —consagrado por el artículo 2 del Reglamento Interno Nacional de la profesión— sigue siendo una garantía cardinal para los justiciables implicados en estos expedientes sensibles.

La diversidad de empresas afectadas por estas cuestiones es llamativa. Desde startups en hipercrecimiento que enfrentan tensión de tesorería hasta ETI familiares en fase de transmisión, desde filiales de grandes grupos en proceso de reorganización hasta fondos de inversión —private equity, venture capital, fondos de reestructuración— que identifican oportunidades en situaciones especiales, el espectro abarca toda la economía francesa. Industria, comercio, servicios, tecnología, inmobiliaria, salud, transporte, distribución, hostelería-restauración, fintech: ningún sector está exento, y cada uno exige un conocimiento profundo de sus especificidades operativas y regulatorias.

El auge de la legal tech está transformando profundamente la práctica del derecho de los negocios en 2026. Las herramientas de inteligencia artificial permiten ahora analizar la jurisprudencia en tiempo real, anticipar las orientaciones de las jurisdicciones gracias a la justicia predictiva y automatizar parte del análisis documental durante las diligencias de investigación (due diligence). Clasificado como «Excelente» por Leaders League en su categoría, Mac Mahon Avocats ilustra esta convergencia entre experiencia humana e innovación tecnológica: el rigor del análisis jurídico, la discreción indispensable en negociaciones sensibles y el compromiso con los dirigentes se apoyan en plataformas de vanguardia que aceleran el tratamiento de los expedientes más complejos.

Más allá del estricto ámbito jurídico, la cuestión es profundamente social. Cada empresa salvada por un procedimiento de reestructuración preserva en promedio 45 empleos directos y 120 empleos indirectos, según un estudio de la Conferencia General de Jueces Consultivos de Francia. Durante el año 2025, los procedimientos de salvaguardia y concurso de acreedores permitieron mantener más de 380.000 empleos en el territorio nacional. Estas cifras dan toda su dimensión al papel del abogado especializado en empresas en dificultades: un actor discreto pero indispensable para la preservación del tejido económico, social y humano francés.