El ultimátum ha llegado. El sábado 5 de abril, el presidente estadounidense Donald Trump concedió a Irán un plazo de 48 horas para reabrir el estrecho de Ormuz; de lo contrario, Estados Unidos atacaría las infraestructuras energéticas iraníes «con una potencia que el mundo nunca ha visto». La respuesta de Teherán no se hizo esperar: el Líder Supremo Ali Jamenei calificó la amenaza de «desequilibrada e insensata», retomando irónicamente el vocabulario religioso empleado por Trump en su publicación en las redes sociales. (Fuente: AP, Reuters)

Horas después del rechazo del ultimátum, la Guardia Revolucionaria lanzó una salva de misiles balísticos en dirección a Israel y, como novedad, a Kuwait, un aliado tradicional de Estados Unidos en el Golfo. El sistema de defensa antimisiles israelí Arrow 3 interceptó casi todos los proyectiles, pero Kuwait, menos equipado, informó de impactos en la base aérea de Ali Al Salem, utilizada por las fuerzas estadounidenses. No se han reportado víctimas de inmediato. (Fuente: AP, New Indian Express)

La escalada marca un punto de inflexión en el conflicto, que ahora entra en su sexta semana. Hasta ahora, los intercambios de ataques se limitaban al territorio iraní y a las posiciones de Hezbolá en Líbano. Al apuntar a Kuwait, Teherán amplía deliberadamente el teatro de operaciones para obligar a las monarquías del Golfo a tomar posición, una estrategia que los analistas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) califican de «cálculo desesperado pero racional». (Fuente: CSIS, Reuters)

En el ámbito diplomático, la ventana se cierra. El secretario general de la ONU, António Guterres, hizo un llamado a un «alto el fuego inmediato e incondicional», mientras que China y Rusia solicitaron una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad para el lunes. Francia, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, advirtió que «cualquier destrucción de las infraestructuras petroleras iraníes tendría consecuencias catastróficas para la economía mundial». (Fuente: AFP, ONU)

La búsqueda del piloto estadounidense desaparecido continúa en una zona remota del sur de Irán. Un F/A-18 Super Hornet fue derribado el jueves sobre la provincia de Fars, y el Pentágono confirmó el sábado que una operación de rescate estaba en curso. Teherán afirma que el piloto está vivo y bajo custodia, una afirmación que Washington no ha confirmado. El resultado de este asunto podría determinar el curso de los próximos días. (Fuente: AP, CNN)