La traducción automática ha avanzado considerablemente gracias a la inteligencia artificial. Google Translate ahora soporta 243 lenguas, y Meta ha lanzado el proyecto «No Language Left Behind» (NLLB) que cubre más de 200 lenguas, muchas de las cuales nunca habían sido abordadas por un sistema de traducción automática.
La UNESCO estima que alrededor del 40% de las 7.000 lenguas habladas en el mundo están en peligro de extinción. La IA puede desempeñar un papel en la documentación y preservación de estas lenguas, creando herramientas de transcripción, traducción y aprendizaje a partir de datos limitados — un desafío importante para los modelos de procesamiento del lenguaje natural que habitualmente requieren grandes corpus de texto.
Google DeepMind ha utilizado la IA para ayudar a descifrar textos antiguos, incluidas inscripciones cuneiformes y tablillas de Lineal B. Estos trabajos, publicados en revistas científicas, demuestran que los modelos de aprendizaje profundo pueden identificar patrones en escrituras antiguas y proponer desciframientos plausibles.
Las herramientas de traducción en tiempo real están progresando. Google Pixel Buds y otros auriculares conectados ofrecen traducción simultánea en varias docenas de lenguas, con resultados aún imperfectos pero en constante mejora. La traducción de voz en tiempo real sigue siendo un desafío, especialmente para las lenguas tonales y los dialectos regionales.
Las comunidades indígenas y los lingüistas colaboran con las empresas tecnológicas para desarrollar modelos de traducción adaptados. El proyecto Masakhane, impulsado por investigadores africanos, está desarrollando herramientas de NLP (procesamiento del lenguaje natural) para lenguas africanas, un área históricamente subrepresentada en la IA lingüística.



