El mercado de diamantes cultivados en laboratorio está experimentando un crecimiento espectacular. Según Precedence Research, se estima en unos 24.000 millones de dólares en 2024 y se prevé que alcance los 109.000 millones para 2035. Estos diamantes, química y ópticamente idénticos a los diamantes naturales, se producen mediante dos métodos: HPHT (alta presión, alta temperatura) y CVD (deposición química de vapor).
De Beers, líder histórico del diamante natural, publicó sus resultados preliminares de 2025 que muestran ingresos bajo presión. El grupo lanzó su propia marca de diamantes de laboratorio, Lightbox, posicionada como una gama accesible (a partir de 800$ por quilate) para diferenciarse de sus diamantes naturales premium. Esta estrategia dual refleja la realidad de un mercado en plena mutación.
Los diamantes de laboratorio cuestan, en promedio, un 60% a un 80% menos que los diamantes naturales de la misma calidad. Su huella ambiental es significativamente menor (sin extracción minera), lo que atrae especialmente a los millennials y la Generación Z, para quienes la ética y la sostenibilidad son criterios de compra importantes.
India domina el corte y pulido de diamantes de laboratorio, al igual que lo hace para los diamantes naturales, con la ciudad de Surat como centro mundial. China es el principal productor de diamantes de laboratorio en bruto. Estados Unidos sigue siendo el principal mercado de consumo.
Plataformas de comercio electrónico como Brilliant Earth y Blue Nile han desarrollado fuertemente su oferta de diamantes de laboratorio, con herramientas de personalización en línea (elección de la piedra, el engaste, grabado) y certificación de calidad (GIA, IGI). La trazabilidad blockchain empieza a utilizarse para garantizar el origen ético.
La relojería y la alta joyería tradicionales mantienen la demanda de diamantes naturales excepcionales. Las subastas de piedras raras (Christie's, Sotheby's) continúan batiendo récords. El mercado se segmenta claramente entre un lujo accesible (diamantes de laboratorio) y un ultralujo patrimonial (diamantes naturales raros).




