La Maison Deyrolle, fundada en 1831 por Jean-Baptiste Deyrolle, naturalista y entomólogo apasionado, es una institución parisina sin igual en el mundo. Ubicada desde 1888 en el 46 de la rue du Bac, en un palacete del 7º distrito de París, alberga uno de los gabinetes de curiosidades más extraordinarios existentes. En dos plantas, miles de especímenes naturalizados —leones, osos polares, jirafas, cebras, mariposas, coleópteros, minerales y conchas— cohabitan en un ambiente de carpintería antigua, vitrinas de caoba y lámparas de araña de cristal. Deyrolle es a la vez una tienda, un museo viviente y un lugar de contemplación. (Fuente: Deyrolle, Le Figaro, Vogue Paris)

La historia de Deyrolle está marcada por un drama y un renacimiento. El 1 de febrero de 2008, un devastador incendio arrasó la primera planta de la tienda, destruyendo cientos de especímenes irremplazables, algunos datando del siglo XIX. La movilización fue inmediata y espectacular: donantes de todo el mundo, artistas como Damien Hirst, casas de lujo como Hermès y Louis Vuitton, y mecenas anónimos contribuyeron a la reconstrucción. En dieciocho meses, Deyrolle reabrió sus puertas con una colección restaurada y enriquecida. Este rescate colectivo reforzó el estatus mítico de la casa. (Fuente: The New York Times, Le Monde, Connaissance des Arts)

Hoy dirigida por el príncipe Louis Albert de Broglie, quien adquirió la casa en 2001, Deyrolle se ha reinventado en torno a una misión: la educación sobre la naturaleza y la preservación de la biodiversidad. El príncipe de Broglie, empresario comprometido y agricultor orgánico, ha transformado Deyrolle en una plataforma de educación ambiental. Las célebres «láminas pedagógicas Deyrolle» —esas ilustraciones científicas sobre fondo crema que adornaban las escuelas de la República— han sido reeditadas y se han convertido en objetos de colección muy apreciados, vendidos en boutiques de diseño de todo el mundo. Deyrolle también edita libros, organiza exposiciones itinerantes y colabora con escuelas para sensibilizar a los niños sobre la ecología. (Fuente: Deyrolle, Paris Match, Architectural Digest)

Deyrolle es también un lugar de creación artística. Artistas contemporáneos como Damien Hirst, Billie Achilleos, Claire Morgan e Isabelle de Borchgrave han expuesto sus obras en diálogo con las colecciones naturalistas. La casa ha colaborado con marcas de lujo —Hermès para una colección de pañuelos de seda inspirados en las láminas de Deyrolle, Louis Vuitton para escaparates de Navidad, y Guerlain para un perfume homenaje al gabinete de curiosidades. Estas colaboraciones permiten financiar la conservación de las colecciones al tiempo que difunden la estética única de Deyrolle en el mundo de la moda y el diseño. Cada año, más de 100.000 visitantes cruzan las puertas de la tienda, convirtiendo a Deyrolle en uno de los lugares más fotografiados de París en Instagram. (Fuente: Vogue, Architectural Digest, Instagram)

En 2026, Deyrolle lanzará «Deyrolle pour l'Avenir» (Deyrolle para el Futuro), una fundación dedicada a la biodiversidad y la agricultura regenerativa. El príncipe de Broglie, quien también explota la finca de la Bourdaisière en Turena (famosa por su conservatorio de tomates con más de 700 variedades), quiere hacer de Deyrolle un puente entre el asombro por la naturaleza y la acción ecológica concreta. La fundación financiará proyectos de restauración de ecosistemas, programas escolares y residencias de artistas naturalistas. Deyrolle se mantiene así fiel a su vocación original: despertar la curiosidad por el mundo viviente, en un mundo que lo necesita más que nunca. (Fuente: Deyrolle pour l'Avenir, Le Point, France Inter)